Fiestas Mayores


 

En honor a la Virgen de Belén, Almansa celebra sus Fiestas Patronales del 1 al 6 de mayo. Hasta 1802 se celebraban en el Santuario de Belén, es en esta época cuando se decide trasladarlas a Almansa.

Gradualmente se produjeron cambios en la tradición festera, con la incorporación de nuevos actos (volteo de campanas, desfiles de bandas de música, fuegos artificiales, escuadras de guerreros y carrozas).

A finales del siglo XIX en estos festejos populares participaban los gremios de la agricultura, de los artistas y del comercio.

En 1925, con motivo de la Coronación Canónica de la imagen de la Virgen, se celebraron unas fiestas extraordinarias en las que destacó un festejo: el concurso de calles engalanadas, que acabó convirtiéndose en tradición, cabe mencionar que ese año se iluminó por primera vez el Castillo.

En 1936 hubo un efímero intento de introducir una fiesta inspirada en las fallas valencianas a la que se denominó Fogatas de Almansa. En la década de los cuarenta tuvieron un marcado predominio los actos religiosos. En 1950 se recuperó la costumbre de engalanar las calles, durante los 60 proliferó un tipo de fiesta basado más en la organización de grandes espectáculos que en la participación ciudadana.

Desde 1975, año en que se celebró el 50 Aniversario de la Coronación de la Virgen de Belén, las fiestas son más participativas, y evolucionan siguiendo una doble tendencia: por un lado están los actos organizados por los Grupos Festeros, que mantienen la línea tradicional con calles engalanadas, comidas de hermandad, verbenas y su Gran Desfile, por otro la agrupación de comparsas de Moros y Cristianos, deleitan a los espectadores con sus desfiles, especialmente la Embajada Nocturna que, a los pies del castillo, representa momentos de la Reconquista.

En la actualidad participan más de 3.000 personas que generan un gran ambiente festivo, precedido por la organización durante todo el año. Existen grupos de trabajo que organizan los desfiles como son El Rincón y Atalaya.

En los actos tradicionales (Rifa de Corderos, Ofenda Infantil, Ofrenda de Flores, Serenata, Batalla de Flores, Procesión de la Virgen,…) participa todo el pueblo y en especial dos entrañables asociaciones: la Sociedad de la Virgen y la Sociedad de Pastores.

Almansa cobra vida con sus desfiles, comidas de hermandad, actos tradicionales y culturales. El ciudadano contribuye a embellecer las fiestas de un pueblo, que en el momento actual conoce su mejor etapa lo que ha conducido a que las Fiestas Mayores de Almansa hayan sido declaradas de Interés Turístico Nacional.

El aparato festero se compone de:

  • Cuatro distrito, protocolariamente organizados de mayor a menor antigüedad: San roque, San Juan, Centro y San Isidro.
  • Comisión Infantil, con veinticuatro damas y sus acompañantes, reina y presidente.
  • Siete Grupos Festeros: Los Manchegos, Méndez Núñez, Santa Lucía, La Olla, Boinas Negras, La Estrella y Vitorero
  • Cinco Comparsas moras: Almanzárabes, Beduinos, Almohades, Zegries y Almocadenes y cinco cristianas: Mosqueteros, Templarios, Almogávares, Corsarios y Piratas.
  • La máxima representatividad festera recae sobre la Reina Mayor.

 

Descarga el pdf

Descargar


 


Batalla de Almansa


 

Nos remontamos a la España de principios del siglo XVIII, en concreto al 1 de noviembre de 1700, fecha en que Carlos II, “El Hechizado”, muere sin descendencia.

Su legado, objeto de todas las codicias, recae en manos de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y de María Teresa, hermana de Carlos II.

Austria se opone a esta decisión, ya que así acabaría el reinado de la Casa Habsburgo en España, e intentan reemplazar a Felipe de Anjou por el Archiduque Carlos de Austria.

La Teoría del Equilibrio Europeo se veía amenazada, ya que dos tronos, el español y el francés, podían ser gobernados por un solo soberano, a lo que se añade el desasosiego de Inglaterra y Holanda por la apertura a Francia del mercado de las Indias.

A partir de este momento surgen distintos aliados entre dos ejércitos: el Borbónico y el Austracista.

La Casa de Borbón tenía como aliados a Francia y dos príncipes alemanes.

Leopoldo I de Austria decide formular la Gran Alianza de la Haya el 7 de septiembre de 1701, compuesta por Austria, Inglaterra, Holanda y la mayor parte del Imperio alemán. Más tarde, en 1703, Portugal y Saboya se unirían a los ya citados.

La guerra de Sucesión al trono comienza en el norte de Italia en 1701, pero no llega a España hasta 1703 cuando Portugal se adhiere a la Alianza y un ejército angloholandés hace su entrada en Lisboa.

En 1705 la antigua Corona de Aragón, toda Cataluña y parte de Valencia reconocen al Archiduque Carlos de Austria como Rey de España y Conde de Barcelona.

Felipe de Anjou, en 1706, es obligado a abandonar Madrid por un ejército portugués, pero estas tropas tienen que retirarse porque el pueblo se subleva contra ellos.

Llegamos a 1707, fecha en la que se libra la Batalla de Almansa, acontecimiento bélico importante para esta Guerra de Sucesión.

Los hechos sucedieron el jueves 25 de abril. El ejército aliado se encontraba dispuesto en orden de batalla en los llanos de Almansa. Este ejército estaba bajo el mando del Marqués de las Minas y de Lord Galloway, y lo formaban hugonotes franceses, ingleses, holandeses, alemanes y caballeros portugueses, en total 16.000 hombres.

En el frente contrario, las tropas borbónicas estaban formadas por la caballería francesa y española y por la infantería irlandesa, con un total de 12.000 hombres bajo el mando del Duque de Berwick, que esperaba refuerzos de Su Alteza Real el Duque francés Felipe de Orleáns, que no llegarían a tiempo.

Los primeros movimientos de la contienda se iniciaron a las tres de la tarde, con el primer ataque protagonizado por la caballería de los borbones, que hicieron bajar como señuelo unos pocos jinetes, a lo que Lord Galloway respondió con dos unidades completas: una de caballería y otra de infantería.

En este momento los borbónicos se beneficiaban del descuido del adversario para cubrirles con el resto del batallón: los austracistas sufren su primera derrota.

Seguidamente hay un avance por parte de la infantería mandada por el Duque de Berwick, pero se tienen que retirar debido a la respuesta austracista compuesta por todos los batallones de caballería e infantería.

A este ataque total los borbónicos responden envolviéndolos por ambos flancos con la caballería. Seguidamente acuden en auxilio las tropas que ya habían derrotado a las primeras unidades aliadas.

Las tropas del Archiduque Carlos de Austria fueron derrotadas, a pesar de su superioridad numérica. Las pérdidas se cifraron en seis mil muertos y heridos en las tropas austracistas y tres mil en las borbónicas.

La victoria permitió a los felipistas ocupar Aragón y Valencia que vieron sus fueros suprimidos, sus tierras ocupadas y sufrieron una importante represión, lo que provocó un intento de revolución campesina.

Játiva fue la más perjudicada, soportó fiel al Archiduque desde el 26 de mayo al 6 de junio, por lo que fue incendiada por el Conde D´Asfeld y cambiado su nombre por el de San Felipe; aunque posteriormente recuperó su topónimo original.

La villa de Almansa se componía entonces de 800 vecinos, que sufrieron directamente las más terribles consecuencias de la batalla: casas de labor saqueadas, ganado robado, casas y molinos asaltados y, sobre todo, los gastos que suponía mantener a las tropas, a las que debían suministrar víveres, alojamiento y habilitar hospitales. El endeudamiento de la ciudad duró varios años. El recuerdo de la batalla, para las familias de la época, se resume en un triste día de muertes seguido de años de hambruna.

Como recompensa, el 12 de agosto de 1707, se le concedió a la Villa de Almansa una feria de 15 días, que comenzaría el día de San Marcos, 25 de abril.

Felipe V otorgó a la población el título de Muy Noble, Muy Leal y Fidelísima.

Cinco meses después de la batalla, el 10 de septiembre de 1707, se ordenó construir un monolito conmemorativo en el campo de batalla que, el 15 de noviembre de 1708, se trasladó a un lugar más cercano a la Villa y fuera de las zonas de inundación, a la zona conocida como “Las Carrericas Blancas”.

Al escudo de Almansa, que hasta entonces constaba de un solo cuartel con castillo sobre peñasco y brazos alados con espada en la mano, se le incorporó un segundo cuartel en el lado derecho con el monolito conmemorativo de la batalla.

El monolito original fue destruido durantes la revolución de 1868, y se reemplazó en 1925 por otro costeado por el Duque de Alba (descendiente del Duque de Berwick), que fue ubicado en el actual Jardín de la Glorieta, aunque éste también desapareció durante la Segunda República. Este estaba compuesto por una columna en forma de pirámide, superpuesta sobre un prisma cuadrangular de sillares, colocados sobre cuatro escalones. En el vértice del monumento, coronándolo, aparecía un león empuñando una espada.

Desde el 25 de abril de 1999 este monolito fue sustituido por un hermoso monumento a la Paz, realizado por el escultor almanseño José Luis Sánchez.

Un hecho curioso es que, al acabar la contienda, un molinero vecino de Almansa recogió del campo de batalla parte de las vestiduras de un soldado: morrión, gualdrapa y alabarda. Con ellas llegó a la villa dando noticia a la población del fin de la Batalla. Según la leyenda, este molinero prometió a la Virgen de Belén, patrona de Almansa, que él y sus sucesores acompañarían a la imagen en las procesiones y romerías dándole vítores.

Este hecho se convirtió en tradición que, generación tras generación, sus sucesores han mantenido desde aquel entonces hasta nuestros días.

Más información

masinfo


 


 FERIA


2207

 

 

Los orígenes de la Feria de Almansa se sitúan en el año 1265, donde ya aparece mencionada en el Fuero y Franquezas de Cuenca otorgadas a Almansa por Alfonso X.

Pero la primera feria documentada data del año 1636, ésta se celebraba en la ermita de Belén los días 5 y 6 de mayo.

Tras la batalla de Almansa, Felipe V honró a la villa con una feria franca de 15 días, los 8 primeros para el día 25 de abril, y los restantes para el día de la Natividad de Nuestra Señora, posteriormente trasladada por Real Cédula al período comprendido entre el 20 de agosto y el 3 de septiembre.

El día 14 de abril de 1776 se concedieron las utilidades de los puestos de feria. En 1884 se celebra por último año la Feria en Belén, desde entonces tiene lugar en Almansa.

En la actualidad, se celebra del 28 de agosto al 4 de septiembre, cambiando su carácter agrícola y ganadero por unos días de fiesta, ocio y cultura, donde se unen a los puestos comerciales, las atracciones de feria, y las actividades culturales.

 


Romerías


belen1

 

A 12 kilómetros de Almansa se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Belén, allí llegan y parten dos Romerías que se celebran anualmente en los meses de mayo y septiembre.

Esta tradición se remonta al siglo XVI, época en que los almanseños acudían en voto a la ermita – santuario, donde permanecía la imagen de la patrona.

Ya en los siglos XVII y XVIII la Virgen era trasladada ocasionalmente a Almansa para que protegiese a la ciudad de plagas de langosta sequías, epidemias, tormentas, … siendo devuelta a su iglesia, pasado el peligro.

En la actualidad, el domingo siguiente al día 6 de mayo, la Virgen de Belén es acompañada por multitud de almanseños desde la ciudad hasta el Santuario, el mismo recorrido pero a la inversa se realiza el tercer domingo de septiembre.

 


La puerta del tiempo


 

puerta del tiempo

 


Retrocedemos en el tiempo para mostrar pasados momentos de esplendor del castillo, donde  disfrutaremos de una interesante y cuidada puesta en escena en la que diversos personajes estarán distribuidos por el recinto, haciendo al visitante partícipe del recorrido. Recreadores, decoración, campamentos, animales, desfiles, música, baile,  teatros, actividades infantiles, tiro con arco, onda y azcona, exhibiciones, mucha actividad para que tanto almanseños como visitantes puedan disfrutar de nuestra fortaleza y del Mercado Medieval”


 


Fiestas de los Barrios


CastilloAlmansa4

 

 

Almansa disfruta también las FIESTAS DE BARRIOS, protagonizadas por cada uno de los cuatro distritos Festeros.

Se caracterizan por la participación popular y por los actos culturales: cine, teatro, danza, festival infantil, verbenas, comidas de hermandad, procesiones y el tradicional campeonato de bochas.

San Isidro

Las primeras en llegar son las de San Isidro que se llevan a cabo a mediados del mes de mayo. Todavía con la resaca de las fiestas mayores, los integrantes del barrio son capaces de organizar sus festejos.

San Juan

La tercera semana de junio celebra el barrio de San Juan su festividad, protagonizada, como no, por las fogatas y otra serie de actos tradicionales.

San Roque

En el ecuador del mes de agosto el barrio de San Roque acoge a todo el pueblo en sus fiestas, las cuáles son muy participativas ya que coinciden con el fin de las vacaciones de verano y ayudan a incorporarse de nuevo a la jornada laboral.

San Francisco

En los primeros días del mes de octubre, correspondiendo con la festividad de San Francisco, los protagonistas son los integrantes del distrito centro, celebrando entonces sus festejos.

 


Semana Santa y Carnaval


 

En la iglesia de la Asnción

Cada año se celebra en Almansa la Semana Santa . Inaugura los cultos el Domingo de Ramos para poco a poco ir adentrándonos en la profundidad de la celebración de toda la comunidad creyente, que mostrará su máximo esplendor con las diversas procesiones que con tanto amor y dedicación han preparado las cofradías y la Agrupación Interparroquial de Semana Santa de Almansa durante todo un año.