Castillo de Almansa

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CASTILLO   DE   ALMANSA


HORARIO DE VISITAS:


ABIERTO DE LUNES A DOMINGO

MAÑANAS:

  •               10:00 A 14:00

TARDES:

    •               PRIMAVERA Y OTOÑO: 17:00 A 19:00
    •               VERANO:    18:00 A 20:00
    •               INVIERNO: 16:00 A 18:00 (El horario de invierno comienza a aplicarse cuando se cambia la hora, ya que es exterior y a partir de las 18:00 es de noche aunque sea otoño)

 SITUACIÓN Y ORÍGENES

El Castillo de Almansa, representativo de la comunidad castellano-manchega y uno de los más hermosos de España, se encuentra encaramado sobre el Cerro del Águila, un escarpado peñascal que eleva su espectacular silueta sobre la llanura de Almansa.

El cerro adopta una forma amesetada, alargada de norte a sur; el Castillo se adapta a las abruptas formas de la roca creando un conjunto armónico entre la obra de la naturaleza y la mano del hombre.

Sin duda alguna este monumento es el símbolo de la ciudad: su presencia recrea la vista a los viajeros que circulan por la autovía, bordeando las sierras del Mugrón y del Caroche.

Estamos ante una fortaleza fronteriza entre los reinos castellanos de Castilla y Aragón y el reino musulmán de Murcia; y, actualmente, entre las provincias de Albacete, Valencia, Alicante y Murcia; que configuran a la ciudad de Almansa como un importante nudo de comunicaciones.

HISTORIA

En su época árabe perteneció al reino de Murcia. Hacia el S.XIII se inició la conquista de estas tierras por los cristianos aprovechando las desavenencias entre los reyes moros murcianos y sus vecinos. Pero no fue hasta el reinado de Fernando III de Castilla, “el Santo”, cuando parte del reino de Murcia se rindió ante el infante Alfonso, luego Alfonso X “el Sabio”.

En España se entró en un período de desavenencias entre Alfonso X y su suegro Jaime I para delimitar los territorios entre los reinos de Castilla y Aragón, siendo el castillo uno de los límites de la Corona de Castilla.

En tiempos del infante don Juan Manuel, S.XIV, el castillo pasó a su poder mandándolo reconstruir sobre las antiguas fortificaciones, diferenciándose claramente la mampostería cristiana del tapial.

Como otras muchas localidades, Almansa acabó formando parte del Señorío de Villena. Los Manuel ostentaron el título de Señores de Villena, pasando después a Alfonso de Aragón -primeros Marqueses de Villena- hasta que Enrique IV, ya en el S.XV, lo entregara a los Pacheco -segundos Marqueses de Villena-.

Es este un momento importante para el castillo, ya que don Juan Pacheco realizó muchas de las reformas que han llegado hasta nuestros días. Entre ellas destacan la construcción de la Torre del Homenaje, barbacanas de acceso y troneras para las armas de fuego.

En el tercer cuarto del S.XV se desarrolla en la península la Guerra entre Juana la Beltraneja y los Reyes Católicos. El Marquesado de Villena apoyaba a la Beltraneja, mientras que la población de Almansa, oprimida por el Marqués, tomó parte en favor de los Reyes Católicos recibiendo una serie de privilegios a cambio.

Con la victoria de los Reyes Católicos, Almansa recuperó su independencia y pasó a formar parte de la corona. El rey envió al capitán Luis Enríquez de Navarra con su compañía de caballería. En 1.487 residía en Almansa, donde se afincó definitivamente. Su biznieto D. Marcos Enríquez de Navarra fue nombrado Alcaide perpetuo del Castillo y Fortaleza de Almansa, título que han seguido ostentando sus descendientes.

A partir del S.XVI, al igual que muchos castillos, el de Almansa entra en un proceso de abandono, ya que sus principales funciones quedan en desuso, con el lógico deterioro que esto conlleva.

En 1.919 el alcalde de Almansa denuncia el estado ruinoso del Castillo, pretendiendo su demolición. Gracias a los informes realizados por la Real Academia de la Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, no sólo se salvó, sino que además, por Real Orden de febrero de 1921 fue declarado Monumento Artístico Nacional.

En 1.952 el Castillo experimentó una profunda restauración en su periferia. En el interior, no reconstruido, solo quedaron unos escasos restos que permiten conjeturar su primitiva configuración. Durante las obras realizadas se descubrió una bellísima escalera de caracol que, desde la Torre del Homenaje, da acceso a la terraza superior de dicho torreón.

En 1.990 se puso en marcha un proyecto de reparación y estabilización de los agrietamientos, que consistió básicamente en el cosido de los estratos rocosos, que se realizó mediante la colocación de anclajes y el recalce de las murallas con inyecciones de cemento. Se colocaron diez vigas-contrafuertes para la recogida de las cabezas de los anclajes, que se pueden apreciar en el flanco oriental.

ESTADO ACTUAL Y LUGARES DE INTERÉS

El sector oriental del Cerro del Águila, es de vertientes muy pronunciadas de difícil acceso. La parte opuesta posee pendientes más suaves y por ella se encaraman las casas del barrio que llegan prácticamente al pie de los muros.

Desde la Plaza de Santa Mª, se sube al Castillo por una escalinata, o si se prefiere, se pueden recorrer las peculiares callejuelas que lo circundan. Por ambos lugares se llega al primer punto de encuentro del conjunto; se trata de una cancela de hierro.

El castillo está constituido por dos recintos escalonados, uno inferior y otro superior, ambos defendidos por torres semicirculares y lienzos almenados.

El recinto inferior posee dos puertas de acceso: por la primera, se entraba a pie y a caballo, y es la que actualmente se utiliza. Aquí aparece su imponente barbacana.

Continuando el recorrido se llega al actual Patio de Armas y atravesándolo se encuentra la segunda puerta, por la que se accedía con carros y carruajes.

Desde el Patio, subiendo por una empinada escalera, se accede al segundo recinto, en el centro del cual se alza la majestuosa Torre del Homenaje. Es de planta cuadrada, con mampostería y sillería, de los dos pisos que hubiera se conserva el inferior. Su bóveda presenta una cubierta interior de crucería gótica con nervios de piedra y elementos de ladrillo.

En la zona superior del Torreón se encuentra una terraza almenada, a la que se accede por una escalera de caracol tallada en la roca, que se considera una maravilla dentro del gótico de la zona.

Los almanseños aunque llenos de orgullo, nunca podrán agradecer lo suficiente a su majestuoso Castillo lo que hoy en día han llegado a ser; la ciudad de Almansa ve la luz en estos terrenos gracias a que un día en un peñasco nació un Castillo.

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